Permacultura: volver a las raíces

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Permacultura: volver a las raíces

La permacultura es un sistema de principios agrícolas y sociales. Estos se basan en simular —o directamente utilizar— los patrones que se observan en los ecosistemas naturales. Básicamente, proporciona un enfoque sostenible a la tierra para mejorar el suelo y la salud humana.

El sistema fue desarrollado por los australianos Bill Mollison, biólogo, y David Holmgren, ecólogo, en 1978, quienes acuñaron el término que lo designa. Para crear el término, hicieron una combinación: perma- de permanente (sostenible) y -cultura de agricultura. Para Mollison, la permacultura era una filosofía que para él significaba trabajar no contra sino con la naturaleza y de entender a los animales y a las plantas dentro de su contexto.

En los últimos años, este sistema se está afianzando como una vía de desarrollo agrícola más respetuosa para con el medio ambiente, tanto en pequeñas como en grandes extensiones. Puede considerarse como una variante dentro de la agricultura ecológica, y es que muchos de sus postulados son coincidentes. La principal diferencia es que la permacultura intenta ser más globalizadora.

la flor de la permacultura
La flor de la permacultura. Fuente: permacultureprinciples.com

Según Permacultura Montsant, estas son las bases del diseño permacultural (citados en Bueno (2016)):

  • Primar a las plantas perennes frente a las anuales. De esta manera, se minimiza el esfuerzo de plantar y replantar cada año.
  • Combinar diversas actividades en la misma finca —huerto, invernadero, aves, árboles, arbustos,etc.—, de modo que unas abastezcan las necesidades de las otras.
  • Reciclar todos los materiales. Todo lo que se produzca debe tener un fin dentro de la misma finca o bien proporcionar un beneficio.
  • Diversificar las plantaciones, de forma que varios elementos satisfagan la misma función y cada elemento cumpla muchas funciones. De este modo, si falla alguno, los demás ayudarán a resolver la carencia.
  • Usar el espacio disponible de modo tridimensional. Si se cultivan árboles altos y bajos, arbustos, plantas de tallo, rastreras, raíces y trepadoras, se aprovechan los diferentes niveles del suelo y del sol.
  • Mínima labranza —en el sentido de remover la tierra una o varias veces al año—. Deben ser las lombrices, los microorganismos y otros animales —en definitiva, la naturaleza— quienes realicen esta labor.
  • Uso de maquinaria pequeña o herramientas manuales.
  • Planear la finca para un mínimo esfuerzo de desplazamientos y transporte de materiales.
  • Debe existir una fuerte relación entre el uso de la tierra y el buen conocimiento de las aptitudes y las características climáticas de la zona.

Fuentes:

Bueno, Mariano. El Huerto Familiar Ecológico. Barcelona: Integral, 2016. Print.

Francis, Robyn. «What Is Permaculture?» Permaculture College Australia. N.p., 2000. Web.