Semana Mundial Sin Carne: Por qué debes planteártelo

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Semana Mundial Sin Carne: Por qué debes planteártelo

Estos días, del 11 al 17 de junio, se celebra la Semana Mundial Sin Carne. Una iniciativa que, como afirman en la web que lo promueve, es un pequeño paso para nuestro planeta. Personas de todo el mundo —que no son vegetarianas, claro, pues ellas lo hacen durante todo el año— renuncian estos días a la carne, pero la preocupación por el medioambiente nos debería llevar a pensar que esto no es cosa de un solo día. El propósito de una iniciativa como esta no es otro que, finalmente, comer menos carne a lo largo del año, y, cuando la comamos, que sea carne de mayor calidad y con un mayor respeto al bienestar animal, carne Bio.

Por otro lado, en 2009, Paul, Mary y Stella McCartney (marido e hijas de la recordada Linda) lanzaron la campaña «Meat Free Monday» (‘Lunes Sin Carne’), con el objetivo de «aumentar la conciencia sobre el impacto ambiental perjudicial de comer carne y alentar a la gente a ayudar a retrasar el cambio climático, a preservar los preciosos recursos naturales y a mejorar su salud con al menos un día sin carne cada semana».

Con una población mundial que va a crecer un 30% antes de 2050, el planeta no puede soportar la demanda actual de carne. Según la FAO, el 40% de la comida que se cultiva en el mundo hoy es para alimentar a los animales, y el dato va a aumentar a un 60% en los próximos 20 años en un contexto en el que una clase media cada vez más imperante no va a cesar en su consumo de carne y productos lácteos.

Solo con renunciar a la carne en el almuerzo de hoy, estarás ahorrando todo esto:

  • Suficientes emisiones de carbón como poner agua a calentar en un hervidor 388 veces.

  • El agua que utilizan diariamente nueve personas.

  • Hasta 11 gramos de grasa, el equivalente a dos cucharadas de mantequilla.

  • Hasta 90 calorías, el equivalente a dos galletas.

Hay muchos más datos preocupantes. Algunos te los contábamos en nuestro post sobre la carne artificial:

  • 1 750 000 vacas lecheras son criadas ahora en California en condiciones de hacinamiento. Generan una cantidad de estiércol y orina equivalente a la de 90 millones de personas, según la FAO. Debido a este superávit, no se usa como abono y termina vertida en ríos y lagos, con un serio perjuicio sobre el medioambiente. Los animales criados industrialmente emiten el 14.5% de la totalidad de los gases de efecto invernadero del mundo, porcentaje que supera al de todos nuestros vehículos juntos.

  • 55 000 millones de pollos son criados al año para consumir. Tres cuartas partes de los mismos, según la FAO, nacen, crecen, se reproducen y finalizan sus penosas vidas en granjas industriales, con un espacio vital del tamaño de un folio.

  • 121 805 kilómetros cuadrados de bosques desaparecen cada año para cultivar comida para los animales y construir granjas industriales. Esto provoca, además, el desplazamiento de pueblos y tribus en África y Sudamérica.

  • 70 000 millones de animales se crían al año en granjas industriales, un modelo que se define por técnicas de confinamiento y alta concentración y especializadas en un solo producto. Estos animales consumen un tercio de los cereales que se producen en el mundo, el 90% de la harina de soja y hasta un 30% de las capturas totales. Según CIWF, consumen más calorías de las que proporcionan al ser humano.

Está en tu mano reducir el consumo de carne. Como afirma Joyce D’Silva, embajadora de la ONG Compassion in World Farming, «no comer carne durante un día es una solución simple y positiva de la que todos podemos tomar parte. Comer demasiada carne es devastador para nuestra salud, para el medioambiente y causa sufrimiento a los animales».